Asia es el continente que más me resuena cada vez que pienso un nuevo viaje. Vamos a ver si prontito puedo darles la gran noticia, pasajes en mano. Para ir preparándonos y trasladarnos con nuestras mentes les traigo 9 anécdotas de viajeros sobre su experiencia de viajar en tren por Asia. 

Este es el segundo post colaborativo sobre “anécdotas de viajar en tren”. Ya que más de 20 bloggers se sumaron (¡gracias!) decidí dividirlo por sectores. La primer edición fue todo un éxito: viajar en tren por Europa, Rusa y el Transiberiano.

VIAJAR EN TREN POR ASIA

“Viaducto Gokteik”
Myanmar – Flor y Juan – La ruta del mate

Podríamos haber ido desde Hsipaw a Pyin Oo Lwyn en autobús, ya que tan sólo 150 kilómetros de distancia separan una ciudad de la otra. Pero no, elegimos pasar 7 horas y media en un tren dando saltos, en los duros asientos de madera, sólo por los 10 minutos que tarda en atravesar uno de los viaductos más importantes del Sudeste Asiático. 

Estamos en Myanmar, la antigua Birmania. El tren se pone en movimiento y empieza a ofrecernos unos paisajes espectaculares, pasando por zonas rurales y pequeños pueblos donde familias enteras esperan sonrientes para saludar a los viajeros. A lo lejos asoman las puntas doradas de las pagodas, espesas selvas y un cielo gris que nos acompañó todo el viaje, y un poco más cerca notamos la mirada curiosa de nuestros compañeros de vagón.

De pronto (o casi 4 horas después de haber salido de Hsipaw), se arma un bullicio y entendemos que el viaducto está cerca. Nos preparamos con nuestras cámaras para inmortalizar el momento. Lo vemos, está allí, pero tardamos media hora en llegar hasta él. Y de repente, entramos al vacío, se ve un hilo de agua entre la selva 250 metros más abajo. Esta mole de hierro, el viaducto Gokteik, fue de gran importancia a comienzos del siglo pasado por haber llegado a ser uno de los más altos del mundo habiendo sido construido por los ingleses cuando estaban en el país

A pesar de todo lo que tarda y la incomodidad de la clase más baja en la que viajábamos, desde el tren disfrutamos de la Birmania más auténtica, la que no se suele ver en las promociones turísticas del país y por ello, una experiencia y una aventura que recomendamos encarecidamente a todos quienes visiten el país. 

“La noche más larga”
India – Mariana Mutti – Bitácora Viajera

Después de mi primera experiencia en un tren de India sabía que la paciencia era fundamental. Esa vez, el viaje había durado cinco horas más de lo previsto así que para la segunda vuelta, estaba mentalmente preparada para vivir lo mismo. O eso creía. Porque una demora puede existir en cualquier lado y, de última, si estaba arriba del tren, qué problema había.

Llegué a la estación de Mugal Sarai aproximadamente una hora antes del horario de salida de mi tren, a las 20. Busqué la plataforma como pude, intentando interpretar los letreros en hindi, me acomodé en un rinconcito lo suficientemente cómodo para mí y mi mochila, saqué un libro y empecé a leer. A las 20 no vino el tren, ni tampoco a las 21. A las 22 ya me preocupé y di por hecho que el tren no vendría. No sabía qué hacer, nadie en la estación hablaba inglés, los carteles no me ayudaban en lo más mínimo y la gente que esperaba como yo estaba tan tranquila que me impacientaba todavía más. 

En un momento, un chico se me acercó, me preguntó algo con un acento medio extraño y de repente estaba hablando en español. No lo podía creer, por fin tenía alguien con quien comunicarme. Él se fue a investigar qué probabilidades había de que el tren viniera y yo me quedé charlando con su prima. Cuando volvió nos dijo que el tren iba a venir pero no sabían cuando ni si sería en la misma plataforma o no. No nos quedó otra que esperar y ver qué hacían los demás. Al no entender hindi o seguíamos la corriente o nos inmolábamos hasta que algo pase. Fue una noche larga y de insomnio, pero los indios ni se inmutaban. Evidentemente, para ellos es normal. El tren llegó a las 5 de la mañana y en la misma plataforma. En ese momento, fue una de las peores noches de mi vida, hoy es una de las grandes anécdotas de mi vida.

“Risas cómplices”
China – Tatiana Sidlik – Caminando por el Globo

Por Asia veníamos viajando a dedo. En China, un país tan extenso que tendríamos solo dos meses para recorrerlo, decidimos hacerlo en un medio de transporte nuevo para nosotros: el tren. ¡Y que trenes tiene China! Conectan todo el país y el servicio es excelente. Creo que además es una buena manera de conocer las costumbres de esta sociedad que a veces se hace difícil de penetrar y entender.

Viajar en tren en China es como hacer un pijama party y varios picnics con 60 chinos al mismo tiempo. Porque hay camas para dormir y mesitas para sentarse a comer; y hemos pasado más de 27 horas allí arriba con la misma gente.

Pero la mejor experiencia por ahora fue en el tren de la categoría más barata y en el viaje más corto que hicimos. Resulta que aquí los vendedores ambulantes son contratados por la empresa de trenes, tienen su uniforme y es un buen trabajo. En este viaje un vendedor ofrecía una especie de pelapapas-sacapunta para pepinos. Sé que suena muy raro, pero era eso. Cuando el carismático vendedor peló el pepino y se colocó una fina capa en su rostro, todos comenzaron a matarse de risa y otra vendedora me indicó que le saque fotos con risa picarona. Cuando lo hice la gente se reía aún más, y ese fue “el rompe hielo” del tren. A partir de ahí, de esas risas que nos hicieron cómplices de nuestros compañeros de asiento, comenzó una relación con el traductor del celular como mediador.

Luego de un rato, leímos en la pantalla del celular del chico que se sentaba enfrente nuestro, un joven de un pueblo de Yunnan: “mi sueño es muy simple, quiero ser maestro y estoy estudiando para eso”.

Cuando llegamos a destino, al despedirnos, nos indicó una foto de nosotros dos durmiendo que tomó con su celular, que nuevamente nos hizo reír a todos. Nos despedimos de aquel soñador del vagón de un tren en el medio de China.

“A la velocidad del paisaje”
Vietnam – Samanta y Ariel – En donde sea

Al igual que la mayoría de los viajeros, podemos decir que el tren es nuestro medio de transporte favorito. Los motivos son universalmente conocidos: es cómodo, seguro, generalmente más rápido que el autobús (y en ocasiones más rápido que el coche) y el paisaje que ves por la ventanilla es un privilegio.

En Vietnam nos tocó vivir una situación muy diferente viajando en tren. No era cómodo, ¡nada cómodo!. Nos tocó sentarnos en unos pequeños taburetes de plástico (talla infante) en el pasillo durante 9 horas. La gente pasaba y nos empujaba constantemente y el calor era infernal.

No era seguro. Hubo un par de ocasiones en las que temimos que descarrilara. Comenzó hacer un amago de montaña rusa, pero no fue divertido.

Y definitivamente, no era rápido. Tardamos casi 9 horas para hacer un poco más de 300 kilómetros. Calculo que hubiésemos llegado al mismo tiempo o incluso antes en autobús (y eso que el tránsito de las calles vietnamitas funciona a base de continuas caravanas).

Sin embargo, y a pesar de todos estos contras, no podríamos dejar de recomendar la experiencia. No hemos encontrado otra forma mejor de apreciar la vida de campo vietnamita que en los viajes en tren. La belleza de los campos de arroz y la cotidianidad de la agricultura en Vietnam fue el recuerdo más hermoso que guardamos del país.

“Un viaje de mierda”
India – Rober y Lety – Mochileando por el mundo

Los viajes en los trenes de India nunca son viajes normales y corrientes, esto está claro y lo que nos pasó mientras viajábamos hacia Agra, la ciudad del amor, poco tiene que ver con el amor. No, no. Tenía que ir al baño y se sabe, los baños de India tampoco son baños normales y corrientes, esto también está claro.

Y allí la vi: la boñiga (“bosta”) más grande, enorme y descomunal que mis ojos vieron jamás. Y el olor. Dios mío: ¡el olor!. Cerré la puerta y me fui corriendo a respirar oxigeno del bueno… De repente, la puerta se abrió como si tuviese vida propia y el hedor se propagó rápidamente por el vagón.

Por suerte, unos minutos más tardes llegamos a una estación perdida por ahí donde subieron unos hombres, vestidos como los ghostbusters y acompañados por unas mangueras kilométricas, lucharon contra aquel monstruo marrón que murió ahogado. ¡Menudo viaje de mierda! Pero anda que no nos partimos de risa cada vez que lo recordamos: India es lo más.

viajar en tren por Asia
De ese viaje no hay foto (por suerte)

“La litera más esperada”
India – Ivan y Núria – Apeadero

Si hay un país dónde el tren es casi una religión, ese es India. Allí, conseguir un boleto para viajar en tren no es precisamente sencillo por la gran cantidad de gente que trata de viajar cada día en este medio de transporte. Esto se nota especialmente cuando tratas de comprar un pasaje en una litera (sleeper) en segunda o tercera clase. Como no reserves con mucha antelación, terminas en una lista de espera cruzando los dedos para que ese día haya muchas cancelaciones y puedas viajar acostado.

Eso es precisamente lo que nos pasó nada más llegar a India. Habíamos estado mal durmiendo dos noches en varios aviones para llegar a Bombay y teníamos un billete de tren en “asiento duro” para esa misma noche que nos llevaría a Hyderabad. Estábamos en lista de espera para conseguir cambiar ese billete a una litera, pero todo el mundo con el que hablábamos nos decía que estábamos “too far”, demasiado lejos en la lista de espera. ¿Qué significaba eso? Pues que tras dos noches sin casi dormir íbamos a pasarnos una tercera noche sentados en un asiento de hierro en un vagón atestado de gente.

Pasaban las horas y perdíamos la esperanza. Llegamos incluso a intentar comprar un billete de primera clase, pero también estaban llenas las literas. También pensamos en quedarnos a dormir en Bombay ese día y viajar al día siguiente, pero teníamos prisa por llegar a Chennai y tampoco nadie nos aseguraba que mañana fuéramos a tener una litera.

Y entonces ocurrió el milagro. Llegamos a la estación resignados a pasarnos otra noche más en vela cuando el jefe de estación anunció que el tren se retrasaba. Nos sentamos en el suelo a esperar, casi desesperados, dos horas. Y cuando se volvió a anunciar que el tren saldría en una hora, fuimos a buscarnos en las renovadas listas de espera y ¡magia! teníamos una litera asignada. Más tarde nos enteramos que muchos viajeros habían optado por perder la reserva e ir en autobús porque al día siguiente tenían que estar puntuales en su destino.

* Iván está comenzando un gran proyecto de dar “la vuelta al mundo en tren”. ¡No se lo pierdan!

viajar-en-tren-por-asia-india
Viajar en tren por Asia: La litera más esperada de India

“Toda una experiencia”
India – Analucía Rodriguez – Viajar para Vivir

Me habían advertido que viajar en tren en la India era parte de esas experiencias pintorescas que jamás olvidaría. Aunque estaba “preparada para todo”, si no lo experimentaba no sabía realmente donde me estaba metiendo.

Para empezar, comprar tus billetes de tren es toda una experiencia: puedes hacerlo online pero nunca entenderás “cómo”. Luego, harás colas inmensas, donde realmente el término “cola” no existe, nadie respeta en lo absoluto y se te meten, como si nada. No importa que seas mujer o si tienes una mochila gigante que te pesa, menos les importa. Si ves a la gente empezar a correr despacito es porque el tren se aproxima. Los locales saben perfectamente que lo que tienen que hacer es saltar al vagón más económico… Sí, saltar, en movimiento. ¿No te habías dado cuenta todavía?. Si es que más de 2 millones de indios se transportan en tren cada día, por lo que posiblemente ya sean expertos en el tema.

Recuerdo cuando iba a visitar el Templo de las Ratas en Bikaner y el tren decidió no parar en la estación que le tocaba. Me desesperé y le pregunté a los muchachos locales que estaban a mi lado: “Pero, ¿por qué no ha parado?”. Con ese movimiento de cabeza tan típico en ellos y entre risas me decían: “Jump!, Jump!”. Sí claro, para terminar rodando entre las vías.

La primera vez que viajé en tren en la India la tengo documentada en este vídeo que figura debajo, y me van a perdonar la cara de horror pero realmente fue toda una experiencia. Ahora lo vuelvo a ver y me río, porque al final de casi 2 meses en este increíble país, sí, posiblemente me volví una experta en este medio de transporte.

Ya estaba acostumbrada a mis vecinos del asiento de abajo que comían curry con la mano mientras yo pretendía dormir envuelta en mi saco-sábana y con mi mochila como almohada.

Créeme, al principio te chocará, pero India es tan mágica que cuando vuelvas a la vida occidental hasta echarás de menos esos trenes tan anecdóticos.

“Año nuevo en el tren: tortura china”
China – Daniel Viera Rivas – Universal Traveler

Mis mejores-peores momentos viajando en tren, porque no sé muy bien como calificarlos, los viví en China. Para ser precisos, durante su año nuevo, un período en el que millones de chinos viajan dentro del país. Pese a ello, es imposible viajar en tren durante esta época, aunque sí es difícil conseguir hacerlo con un asiento reservado. Así, mi estreno fue con un viaje de 27 horas ininterrumpidas sin asiento asignado. Me la jugué y tuve la suerte de encontrar un hueco donde sentarme. Con mucha paciencia llegué a Chengdu.

Pensé que sería siempre así de fácil, por lo que me lancé días después a viajar a Pekín en tren haciendo una parada diurna en Pingyao. Es decir, empalmar dos trenes nocturnos sin asiento asignado contando con que encontraría nuevamente algún lugar donde reposar. Así fue en el primer trayecto nocturno, aunque no fue lo suficientemente cómodo para descansar.

Después de un día dando vueltas por Pingyao, lo peor estaba por venir. Un segundo tren nocturno que resultó estar tan lleno que no había sitio para sentarse ni en el suelo. Como un metro en hora punta (“pico”). De pie durante 12 horas sin haber dormido casi nada en las últimas 36. El fin de ese viaje parecía que nunca iba a llegar. Una auténtica tortura china. Solo dos horas antes de la llegada, el vagón se aligeró un poco y se abrió un pequeño hueco en el suelo que no dudé en utilizar para caerme muerto. De esta manera llegué temprano en la mañana a Pekín y aun tuve energías, no sé cómo, para visitar la Ciudad Prohibida.

“El tren de las Tierras Altas”
Sri Lanka – Javier Godinez – Vivir para Viajar

Un recorrido de tren que, como tantos otros, se construyó para el transporte de bienes y personas. Sin embargo, lo que no sabían los ceilandeses, es que estaban construyendo uno de los trayectos de tren más escénicos del mundo: hablo del Tren de las Tierras Altas, en Sri Lanka.

El trayecto que va desde Hatton a Ella, presenta un recorrido que bordea y remonta verdes montañas cubiertas de plantaciones de té; que pasa por ríos y cascadas; que deja a su lado pequeñas poblaciones asentadas en torno a él.

Tu tarea como afortunado pasajero, es contemplar el cambiante paisaje que te sorprende tras cada curva. ¿El mejor lugar para hacerlo? Sentado en una de las puertas siempre abiertas.


La foto de portada de esta nota también es de Javier en su viaje en tren: ¡Gracias!


¡GRACIAS A TODOS LOS QUE PARTICIPARON!

Me hicieron conocer un continente con una visión súper divertida. Ya tengo ganas de ir a recolectar mis propias experiencias.
¡Gracias por sumarse y ha sido un placer tener bloggers tan geniales como ustedes en el blog!

En la próxima entrega: un especial con anécdotas en trenes de Argentina.
¿Ya leiste la primer parte de trenes de Europa, Rusia y el Transiberiano? 


¿Te vas a Europa?
¡MIRÁ LA GUÍA PARA VIAJAR EN TREN CON LOS PASES EURAIL!

4 COMENTARIOS

    • Mil gracias Javi por participar, un gusto tenerte y gracias por la foto de portada, la amé desde que la vi.
      Ojalá nos crucemos algún día.
      ¡Abrazos viajeros!

  1. ¡Qué lindo, Flor! A pesar de lo que sufrí, las ganas que tengo de volver a subirme a un tren en la India.
    A ver si nos encontramos por allá, ya con este artículo estás más que preparada 😉

    Analucía

    • ¡Gracias Analu!
      Ojalá los caminos se crucen prontito y podamos hacer unos viajes así de divertidos juntas!

      Abrazos y que sigan los viajes y los éxitos!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here